
No es necesario. Hace años separarse era paso previo obligado para divorciarse, entendiéndose como una forma de no romper el vinculo matrimonial directamente, por si existiera una posible vía de reconciliación de la pareja.
Hoy en día, en la gran mayoría de los casos, se opta directamente por acudir al procedimiento de divorcio como forma de disolver el matrimonio.
Los efectos de la separación son, suspensión de la vida común de los casados y que cesa la posibilidad de vincular bienes del otro cónyuge en el ejercicio de la potestad doméstica.
En caso de reconciliación, deberemos ponerlo en conocimiento del Juez que dictó la sentencia para dejar sin efecto la separación.
Si nos divorciamos, disolvemos completamente el vínculo, pudiendo, una vez que sea firme la sentencia y se inscriba en el oportuno registro civil, contraer nuevo vínculo matrimonial con otra persona.


